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lunes, 24 de marzo de 2008

EN LA "CICLOVIDA", TOMA 1


Muchos saben que no soy un apasionado del deporte. Ahora, eso no implica que rechace cualquier tipo de actividad física que luche contra el maldito sedentarismo. Siempre he creído que una buena subida de escaleras o un trayecto a pata de más de diez cuadras vale por una hora en el gimnasio o en un partido de algún sofisticado deporte. Sí soy fanático del ejercicio cotidiano, caminar, tomar aire, disfrutar y despejar la cabeza. Un experto podría decirme que el trabajo físico del gimansio sirve para "localizar" el ejercicio y tonificar, dar forma, reducir, etc... Sigo conforme con la "forma de mi cuerpo", tiene sus desproporciones y un rollo cada vez más notorio, pero sirve y la moda de la musculosa no va conmigo.

No quiero latearlos con mi manifiesto "anti-gym" pero todo lo anterior sirve pa' introducir un nuevo "ejercicio" narrativo. Nada de sedentarismo bloggiano. Aquí vamos:


Bicicleta. Zapatillas. Audífonos y el playlist especial pa' la ocasión. Partimos. Realmente te sientes desafiando tus capacidades. La velocidad se hace notar en la brisa y en cómo el mundo que te rodea toma otra forma. Quiero decir, se deforma y con él, el tiempo. Tú avanzas más rápido que el minutero de tu reloj. Nada te atemoriza. Eres superior a cualquier conductor esclavo de su carcacha. Para que decir del chofer, profesional del tedio al volante.

Pero seguir la ruta de los ciclistas tiene sus inconvenientes. De partida, no estás solo. Esta salida de madre contra el estrés no es de unos pocos. Mientras avanzas, eres parte de un cardúmen de rebeldes con causa. Y como colectivo, tiene sus reglas. Más bien, hablemos de normas de conducta. Algunas son más restrictivas, otras más comprensivas. Todas intentar asegurar una sana convivencia entre ciclistas y trotadores. Mucho tiempo se ha hablado de rivalidad, tensión. Yo diría que hay más amor y odio. Quien trota hace un esfuerzo mayor en el instante y su proeza es sólo suya, sin ayuda de maquinaria. Por eso, cuando pasas al lado o te cruzas con uno de ellos, es mejor que lo saludes según la primera regla: no intentes transformarte en un obstáculo. Es preferible que guardes tus modales, no alzes esa mano y ni la sacudas. Déjala quieta, cerca tuyo.

Tampoco te atrevas a desafiar a otro rebelde, ciclista o trotador. El duelo es contigo mismo, tu cuerpo, el aparato respiratorio y la mente. Ellos están en lo mismo, cada uno en su circuito y con un objetivo personal, una meta íntima. Tercera regla: no se aceptan presumidos. Y si los hay, que se pudran en su sudor falso, en sus zapatillas traídas del espacio y en el equipamiento recién salido de la tienda aquella. Debes, sí, debes respetar las capacidades del otro, sus afecciones y molestias. ¿Cómo? No fisgonees ni te metas en lo que no te interesa. No hay en esta ruta
ironmen ni cintitas que cortar con aires de grandeza. Para eso, paga nosé cuantos dólares y ándate a correr a las pasarelas de los de tu especie.

Se sigue de lo anterior que tampoco rechaces al gordito recién iniciándose en la purificación; ni tampoco a los octogenarios que no corren, sino caminan sus últimos momentos en esta ruta, en esta ciclovía... en la "ciclovida".Vp.

(Continuará...)


Soundline: Ufff. Llegas agotado y no quieres escuchar cualquier cosa. Deseas que en tus oídos retumben los compaces de la victoria. Entonces, deja que Kanye West te enseñe a ser todo un campión.Sdl.
Champion - Kanye West (Graduation)

jueves, 13 de marzo de 2008

DE VUELTA AL BARRIO (CALLAMPA)


Pasé todo el verano pensando en qué ocupar mi tiempo libre desde marzo del 2008. El año lo dedicaré a mi tesis de grado, una que otra responsabilidad y, parece, gastar lo que quede de tiempo en cosas que un universitario de tiempo completo no puede hacer. Yo dejé esa condición por la de universitario en pausa. Así que consideré varias opciones. Algunas bastante aceptables; otras que estaban fuera del presupuesto o del mínimo talento. En fin, todas excusas. Sabía que debía volver al ejercicio de escribir, ojalá diariamente.

Recuerdo que antes del boom de los blogs, a mediados del 2005, comencé a contar cosas mías, historias y noticias en un espacio mucho más rústico. Luego, la codicia me ganó y quise convertirlo en algo más elaborado, que significó varias madrugadas escribiendo, editando y diagramando. Llegué a un punto donde tenía un respetable número de lectores, unos muy fieles, que seguían mis crónicas porque pensaban que podían conocer cosas que en persona no contaba fácilmente.

Pero algo pasó. La sensación fue la misma que te da cuando escuchas muchas veces esa canción que te gusta tanto. Hastío. Mi blog, que pasó a llamarse Valpolis, se había convertido en la octava cucharada de manjar, que no te alimenta y satisface, sino que te hostiga. Guácala.

Valpolis había dejado de ser ese par de zapatillas únicas y que nadie, en 200 kilómetros a la redonda, se atreve a ocupar. Podías pillarlas en todas las liquidaciones, incluso, habían copias y que, sin escrúpulos, algunos ocupaban. ¿Quién, en el 2006-07, no tenía un blog?

De la explosión blogiana salieron cosas bastante buenas, pero la mayoría eran callampas que ensuciaban el campo. Y no me quejo con la democrática proliferación de espacios personales, de hecho, soy hijo de esa democracia. Pero cuando hay tanto champiñón por comer, te aburres al segundo y buscas otra cosa. Te cambias de sitio y gastas tus web-segundos en otras cosas, más llamativas.

Pero, gracias a Dios, la tecnología se desecha y reinventa a sí misma, y con los meses surgieron MySpace, Youtube, Flickr (qué nombre tan raro) y el todopoderoso de hoy, Facebook.Los blogs dejaron de estar en la portada de la innovación y no eran apetecidos por todos. Si querías volver a ocuparlos, no te tildarían de snob, sino más bien de nostálgico.

Prefiero la nostalgia antes que la moda del día a día. Y aquí estoy, intentando reflotar este buque bien hundido, que sufrió de abandono los dos últimos años. El público, mis amigos y conocidos ya no gastaban sus preciados web-segundos navegando por este callejón sin salida. Pero prefiero reencantarlos desde cero, volviendo al origen, contando y jugando con las palabras.

Entonces, demos comienzo al ejercicio. Yo escribo. Ustedes leen, comentan, critican, odian, bostezan o sonrien. (Ojalá hayan "ustedes" al otro de mi pantalla). No les pido más, soy yo el que se somete a su apetito. Que tengan buen provecho. Vp.

Soundlines: Love will come through - Travis (Singles)




PD: hay algunas innovaciones en el espacio. Primero, cambiamos el envoltorio: algo más sobrio, y que tiene por protagonistas a las crónicas. Éstas, la mayoría de las veces, irán acompañadas por lo que ya es una tradición: el "soundlines" neologismo que intenta decir: esta es la canción ideal que acompaña a estas líneas. Ahora, podrás escuchar esa canción, que más bien es un vídeo, mientras lees. Dulce compañía, ¿no?
 
Elegant de BlogMundi